Quitarse un lunar en casa: por qué nunca
Con hilo, con ajo, con celidonia, con cremas que venden por internet. Se busca muchísimo y es de las pocas cosas en dermatología donde la respuesta no admite matices.
17 de agosto de 2026 · 5 minutos de lectura

Que se busque tanto significa que mucha gente lo está intentando. Y como casi siempre sale bien —la bolita se cae y no pasa nada—, se sigue recomendando. El problema es lo que no se ve.
Las dos razones, y la segunda es la que importa
La primera: estrangular o quemar tejido en casa, sin asepsia y sin control de la profundidad, se infecta con facilidad y deja una cicatriz que suele ser más visible que el lunar.
La segunda: se pierde la información. Un lunar que se retira en consulta se manda a estudio, y ese estudio del tejido es lo único que distingue con certeza un lunar común de un melanoma temprano.
Un melanoma detectado a tiempo se resuelve y tiene muy buen pronóstico. Uno que se cayó con un hilo y nadie estudió no desapareció: sólo desapareció de la vista.
«Es que es de carne, no es un lunar de verdad»
A las lesiones colgantes blandas se les dice así, y casi siempre son acrocordones, que son benignos. Casi siempre.
El detalle es que a simple vista no siempre se distingue un acrocordón de otras lesiones que sí hay que estudiar. Por eso se revisan con dermatoscopio: el aparato ve la estructura por debajo de la superficie, y muchas lesiones que parecen idénticas se separan claramente con él.
Y hay un dato que vale: los acrocordones múltiples en cuello y axilas se asocian con resistencia a la insulina. Quitarlos sin preguntarse por qué salieron es quedarse a medias.
Cuándo hay que revisar un lunar sin esperar
La regla del ABCDE:
- A — Asimetría. Una mitad no se parece a la otra.
- B — Bordes irregulares o mal definidos.
- C — Color: varios tonos en el mismo lunar.
- D — Diámetro mayor a 6 mm.
- E — Evolución: que haya cambiado, que sangre, que pique o que no cicatrice.
La E es la más importante de las cinco. Un lunar feo que lleva veinte años igual preocupa menos que uno común que cambió en seis meses.
Cómo es quitárselo bien
- Revisión con dermatoscopio para decidir el método.
- Anestesia local: se siente el piquete y después presión.
- El procedimiento toma pocos minutos.
- La muestra se manda a estudio si hay cualquier duda.
- Se explica qué marca va a quedar antes de empezar, no después.
Y lo de que «quitarse un lunar es peligroso»
Es una creencia muy extendida y es falsa. Retirar un lunar en consulta no lo «despierta» ni disemina nada.
Lo que sí es un problema es quitárselo sin que nadie lo valore y sin mandarlo a análisis. Ahí el riesgo no es el procedimiento: es la información que se tiró a la basura.
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Preguntas frecuentes
¿Duele quitarse un lunar?
Se hace con anestesia local. Se siente el piquete de la anestesia y después presión, no dolor.
¿Queda cicatriz?
Queda una marca, que depende del tamaño, la zona y la técnica. En consulta se te dice qué esperar antes de que decidas.
¿Los lunares rojos son peligrosos?
Los puntos rojos pequeños y planos suelen ser angiomas, que son benignos y muy comunes. Aun así, cualquier lesión que crece, sangra o cambia se revisa.
¿Cada cuánto debo revisarme los lunares?
Una vez al año para la mayoría. Antes si hay antecedentes familiares, piel muy clara o muchos lunares.
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