Antes y después
Fotografías de pacientes de la clínica, con el mismo encuadre y la misma luz en las dos tomas, y con los datos de qué se hizo para llegar ahí.
Cómo leer un antes y después
Una foto de «después» se puede mejorar sin tocar la piel: basta cambiar la luz, el ángulo o el gesto. Por eso aquí las dos tomas llevan el mismo encuadre, la misma distancia y la misma iluminación, y por eso cada caso dice cuántas sesiones fueron y cuánto tiempo pasó.
Y lo más importante: lo que ves es lo que le pasó a esa piel. Dos personas con la misma mancha pueden tener dos causas distintas, y lo que decide el resultado es la causa — no el aparato. Un caso parecido al tuyo no es una previsión de lo tuyo.
Todavía no hay casos publicados, y es a propósito
Las fotografías clínicas se están tomando. Ninguna se publica sin el consentimiento por escrito del paciente —un documento distinto del que se firma para el tratamiento— y sin los datos que la acompañan: con qué se trató, cuántas sesiones fueron y cuánto tiempo pasó entre las dos fotos.
Mientras tanto, lo que sí podemos enseñarte es en consulta, con el archivo fotográfico de la clínica.
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