Cómo se ve el cáncer de piel
Casi nunca se ve como la gente imagina. Las tres formas más comunes y las señales que no hay que dejar pasar.
19 de mayo de 2026 · 6 minutos de lectura

La imagen que casi todo el mundo tiene en la cabeza es un lunar negro y feo. Pero la forma más frecuente de cáncer de piel no es un lunar: es una herida que no cierra.
Carcinoma basocelular: el más común
Suele verse como una lesión perlada o brillante, a veces con vasitos finos encima, que sangra con facilidad, se costra y vuelve a abrirse. Aparece sobre todo en cara, nariz, orejas y escote.
Crece despacio y casi nunca se extiende a otros órganos, pero sí destruye lo que tiene alrededor. En la nariz o cerca del ojo, esperar tiene un costo.
La señal es la constancia: una herida que lleva más de un mes sin cerrar no es un granito.
Carcinoma epidermoide
Lesión áspera, costrosa o ulcerada, con frecuencia sobre piel muy expuesta al sol: cara, orejas, labio inferior, dorso de manos. Puede crecer más rápido y sí puede extenderse si se deja.
Muchas veces nace de una queratosis actínica, esas zonas ásperas que raspan al tacto y que se quitan y vuelven.
Melanoma: el menos frecuente y el más serio
Suele aparecer como un lunar nuevo o uno que cambió. La regla ABCDE:
- Asimetría · Bordes irregulares · Color variado · Diámetro mayor a 6 mm · Evolución.
La E es la más importante. Y hay melanomas en lugares que nadie revisa: plantas de los pies, debajo de una uña —una línea oscura que se ensancha—, entre los dedos y el cuero cabelludo.
Por qué no se diagnostica por foto
Porque el diagnóstico lo da el estudio del tejido, no el ojo. Una foto sirve para decidir qué tan pronto conviene que vengas; no para descartar nada.
En consulta se revisa con dermatoscopio, que ve la estructura por debajo de la superficie, y si hay sospecha se toma biopsia con anestesia local.
Lo que sí cambia el desenlace
La mayoría de los cánceres de piel se curan cuando se tratan a tiempo. Lo que cambia el pronóstico no es la suerte: es cuánto tiempo pasó entre que apareció y que alguien lo revisó.
Una revisión anual de lunares es de las cosas más baratas que se pueden hacer por la salud.
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Preguntas frecuentes
Nunca me asoleo, ¿aun así me puede dar?
El daño solar se acumula desde la infancia y cuenta el sol diario: manejar, caminar, trabajar. Y hay melanomas en zonas poco expuestas.
¿Duele?
Casi nunca al principio, y por eso se deja pasar. La ausencia de dolor no descarta nada.
¿La biopsia lo disemina?
No. Es una creencia común y es falsa.
¿Cada cuánto me reviso?
Una vez al año para la mayoría; antes con antecedentes familiares, piel muy clara o muchos lunares.
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